Chevaquita mantiene tus gastos en orden — los tuyos y los del grupo. Cargás, importás, repartís y entendés en qué se te va la plata. Fácil.
Cuando las cuentas están claras, nadie queda debiendo de más y vos entendés de verdad en qué se te va la plata. Las dos caras de chevaquita.
Con todos tus gastos ordenados ves patrones, recortás lo que no suma y decidís mejor. La claridad de hoy es la plata que te queda mañana.
Todo arranca con la data. Anotá cada gasto en segundos — cuánto, qué y cuándo. Cuanto más registrás, más claras quedan tus cuentas.
Conectá tu banco o billetera y traé tus movimientos solos. Menos tipeo, cero gastos olvidados y data completa para trabajar.
Con la data lista, mandá cada gasto compartido a su grupo — viaje, depto o asado. Se reparte sin confusiones y todos ven lo mismo.
Cuando ya tenés buena data, chevaquita te muestra en qué se te va la plata y dónde podés recortar. Cuentas claras que trabajan para vos.
En vez de mil transferencias cruzadas, chevaquita calcula el camino más corto para que todos queden en cero.
Pesos, dólares o lo que junten en el viaje. Cada grupo maneja su moneda y las cuentas cierran igual.
Con buena data, chevaquita te muestra en qué se te va la plata y dónde podés recortar. Cuentas claras que crean riqueza.